El poder que ejerce la asociación entre personas

                        El poder que ejerce la asociación entre personas

El ser humano es sociable por naturaleza; no fue creado para vivir aislado. De nuestra relación con los demás depende nuestro progreso o estancamiento. De la calidad de relaciones entre los miembros de una empresa se desprende la calidad de los servicios que ofrece, y la proyección de una imagen favorable o desfavorable ante sus clientes, proveedores y sociedad en general. También influye definitivamente en el capital más importante que tiene cualquier empresa en el mundo, que es el capital relacional.

Si bien es cierto que el ser humano de manera individual puede lograr todo aquello que se proponga, también es cierto que, trabajando en equipo llegará más lejos y con menos esfuerzo. El éxito definitivo no lo conseguimos solos; siempre tendremos que contar con otras personas, y depende de qué tipo de personas hemos puesto en nuestro camino, el termómetro que marca el nivel de nuestros logros señalará arriba o abajo. Si nos relacionamos con personas positivas, indicará obtenciones considerables, pero si nos conectamos con individuos negativos, el nivel de nuestros logros será microscópico.

Relaciónate siempre con gente honesta, optimista y solidaria; si quieres triunfar debes rodearte de buenos consejeros, mentores, guías, compañeros de equipo que se caractericen por su compromiso. Relaciónate con personas que hayan encontrado tranquilidad y paz interior; observa a los que tienen éxito y actúa como ellos, pero nunca permitas que te controlen. El impulso para vincularse afectivamente y tener aliados es innato, hereditario y programado por la evolución biológica de tres millones de años.

Aumentas tu capital relacional cuando imitas a seres que han avanzado más que tú, sin permitir que las conductas que tienen controlen tu vida; extracta sus cosas buenas y que se acomoden a tu personalidad. De tanto repetir o imitar a personas de éxito y de unirte a ellas, llegarás a lograr lo que ellos han logrado.

El inconsciente colectivo desencadena comportamientos y acciones sin nuestro control voluntario, y es formado por la programación ambiental que se basa en las leyes de la energía de que estamos constituidos. Podemos llegar a tener el control sobre todo lo que nos rodea, pero no sobre la intimidad de las demás personas, ni lo que dependa de ellas. No podemos permitir que los defectos de otras personas arruinen nuestra vida emocional; no nos dejemos contagiar de la epidemia de la desesperación eligiendo mal nuestras amistades, pues casi siempre nos ingeniamos la forma de encontrar a alguien que nos estorbe, nos moleste, nos dañe el genio y nos haga renegar.

La comunicación que tengas con los demás es vital en la consecución de tus logros, y aunque la actitud natural del individuo hacia sus semejantes es la rivalidad, tú no caerás en la tentación si comprendes, que siempre será mejor cooperar que competir. Cuando entendemos que la percepción que tenemos de las cosas no necesariamente es la misma percepción que tienen los demás y nos disponemos a encontrar puntos en común, conseguiremos la sinergia que tanto necesitamos para trabajar en equipo.

Después de la alimentación, la comunicación es la más básica y vital de todas las necesidades; tú aprendes de los demás y los demás aprenden de ti. Cuando hay buena comunicación hay crecimiento mutuo. Debes conocer las personas detrás de lo que aparentan y no juzgarlas por la primera impresión que te den; cuando más profundamente comprendes a tu prójimo, más lo aprecias y más lo respetas. Con un solo abrazo que brindes a alguien que esté cerca de ti, ahuyentará su soledad y abrirá las puertas de sus sentimientos. Antes de evaluar tu capital relacional pregúntate, si eres de los que inspiran o eres de los que deprimen. Porque seguramente estás rodeado de personas que son similares a ti.

El terreno interior de otra persona es sagrado y no debe pisotearse o tratarse con ligereza; para lograr esto debemos comprender sin juzgar y edificar los amigos con los que nos relacionamos. Edificar no solo es hablar bien de ellos, sino pensar bien y sentir un afecto sincero.

La unión solidaria entre personas es primordial para llegar a conseguir fortuna.  Lamentablemente la unión se estropea la mayoría de las veces porque aparece el concurso de egos, o la terrible necesidad de tener siempre la razón. Tenemos que aprender a escuchar con atención a los demás, pero no solo sus palabras sino también sus silencios. Cuando sabes escuchar y te esfuerzas por comprender inspiras lealtad. Definitivamente las alianzas se hacen cada vez más necesarias, y para que estas sean productivas deben estar inspiradas en la filosofía ganar-ganar.

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